En Ahorro de Energía

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD) abrieron el pasado mes de julio, el proceso de consulta pública previo a la elaboración del anteproyecto de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

El proceso que concluyó el 10 de octubre con más de 300 aportaciones de todos los sectores y ámbitos de la sociedad: particulares, empresas, sindicatos, asociaciones empresariales, administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y agrupaciones de la sociedad civil.

La finalidad de la Ley del Cambio Climático y Transición Energética es cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea en lo referente a la sostenibilidad, así como los objetivos recogidos en el Acuerdo de París.

La elaboración de esta Ley requiere de una acción concertada a todos los niveles, por lo que la participación de todos los sectores y agentes implicados en este proceso de consulta resultará clave para alcanzar un marco cierto hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima.

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, afirma que el Gobierno está trabajando en la preparación de un borrador de anteproyecto de Ley sobre el Cambio Climático y Transición Energética, el cual se prevé que esté listo a lo largo del primer trimestre de 2018 y se presentará en el Consejo Nacional del Clima.

Datos que hacen urgente la Ley de Cambio Climático y Transición Energética

España es el país que más ha aumentado las emisiones en término absolutos dentro de Europa, además ha registrado un aumento de la intensidad y dependencia energéticas y, a su vez, una disminución de la tasa de energías renovables. Sin olvidar que, España es un país donde únicamente 10 empresas engloban el 70% del total de las emisiones de fuentes fijas y el transporte consume el 39% de la energía final.

Los científicos del Observatorio de la Sostenibilidad han presentado unos datos importantes y alarmantes que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de diseñar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

  • En lo referente al cambio climático, España es una de las regiones donde se sufrirá un mayor impacto debido al cambio climático más intenso en el futuro a causa de la posición en la que se encuentra entre el Mediterráneo y el Atlántico, y entre Eurasia y África. La sequía ya es observable en muchos puntos del país, cada vez este efecto y los episodios meteorológicos extremos serán más evidentes. Los encinares y alsinares están sufriendo desplazamientos desde su área tradicional de distribución hacia el norte y en algunas zonas más meridionales las nuevas condiciones climáticas contribuyen a impulsar plagas como la “seca” de la encina, que también afectan al alcornoque. Entre los cultivos se han observado ya impactos en los frutales, la producción de forrajes y de cereales de secano, los pastos y prados de montaña y, especialmente, en la vid.
  • En cuanto a las emisiones, España ha sido el país que más ha aumentado sus misiones, un total de 29 millones de toneladas entre 1990 y 2014 y, entre 2014 y 2015 España aumentó sus emisiones en más de un 3%, porcentaje que disminuyó levemente entre 2015 y 2016. Las 10 empresas que más emiten en 2015 acumulan 95.206.677 toneladas equivalentes de CO2 verificadas por el Registro Nacional de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero (RENADE), lo que supone casi un 70% del total nacional, concretamente las 5 grandes eléctricas emiten el 20% del total nacional. También, el transporte, consumió en 2013 el 39% de la energía final de España (siendo la media europea el 31,6%) y las emisiones de este sector fueron un 27,5% (siendo el valor medio de la UE del 23,7%).
  • Relacionado con la transición energética, entre los años 2014 y 2015, la intensidad energética española creció un 0,88%, además, entre esos mismos años, se acentúa la dependencia energética llegando a alcanzar un 73,3% a causa del parón de las renovables y el relajamiento general en un escenario de precios del petróleo a la baja durante esos años. La tendencia firme de descenso del consumo de energía primaria, relacionada con el aumento de la eficiencia energética de la economía, iniciada en 2008, se ha interrumpido en 2015, produciéndose un aumento del consumo de energía bruta entre 2014 y 2015 del 4,06%. Además, la tasa de renovables que alcanzó el 15,2% en 2014, ha descendido hasta el 13,7% en 2015, valor que pone en peligro el cumplimiento de la Estrategia 2020.

Pese a estos datos catastróficos los ministros de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea han acordado no aumentar el objetivo del 27% de renovables para 2030, decisión decepcionante para las asociaciones del sector renovable, que independientemente esperan que, el Gobierno Español, diseñe la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética como un compromiso real con el cambio de modelo energético.

Como dijo Obama en el año 2015 “Somos la primera generación que siente las consecuencias del cambio climático y la última que tiene la oportunidad de hacer algo para detenerlo”.

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