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El suelo radiante es uno de los sistemas de calefacción más confortables. Si, además, lo combinamos con la aerotermia, obtenemos un elevado rendimiento energético que se traduce en un importante ahorro económico en la climatización de la vivienda.

¿Qué es el suelo radiante y cuál es su relación con la aerotermia?

La aerotermia es una tecnología que extrae energía del aire para cederla al interior de la vivienda (calefacción), tal y como te explicamos en nuestro blog. 

También puede hacer el ciclo contrario: es decir, extraer la energía del interior de la vivienda para expulsarla al exterior (refrigeración).

Y si tenemos un depósito, con la aerotermia podemos obtener agua caliente sanitaria.

Respecto al suelo radiante por agua, es un circuito de tuberías instalado debajo del pavimento. Cuando distribuimos agua a través de este circuito, la temperatura de la misma (es decir, el calor o el frío) se va transmitiendo al suelo y, a través de él, a toda la estancia.

El suelo radiante se usa generalmente como calefacción y ofrece un alto rendimiento frente a otros sistemas que utilizan agua caliente, como los radiadores. Porque, aunque las tuberías por las que circula el agua son muy delgadas (su diámetro es de 10 y 14 mm.), el caudal que se mueve en el interior del circuito es grande. 

Además, la temperatura del agua que circula por ellas es de apenas 45 ºC, mientras que en los radiadores convencionales es de 80-85ºC. 

De esta forma, las instalaciones de suelo radiante funcionan a temperaturas relativamente bajas, por lo que el consumo de energía se reduce considerablemente.

4 Ventajas de combinar suelo radiante con aerotermia que debes conocer

Para calentar el agua del suelo radiante podemos utilizar tanto calderas de gas como sistemas renovables como las placas solares o la aerotermia. Esta última se considera la mejor alternativa, ya que permite la climatización mixta (calefacción y refrigeración).

Los principales beneficios de usar la aerotermia junto a suelo radiante son: 

  • Comodidad 

La combinación de aerotermia y suelo radiante es sinónimo de comodidad y confort: gracias a este sistema, el calor se reparte de manera uniforme por toda la casa. 

Esta es su principal ventaja frente  a los radiadores y emisores eléctricos, que concentran el calor en un solo punto o en sus áreas cercanas.

Por otra parte, este sistema puede trabajar de forma continua, durante muchas horas, siendo una alternativa a valorar en casas o en edificios con una ocupación de horario alta.

Además, el suelo radiante reduce la inercia térmica y las corrientes de aire, manteniendo una temperatura estable, reduciendo la pérdida de energía y evitando corrientes y flujos de aire bruscos.

Siguiendo esta misma línea, los sistemas de suelo radiante se caracterizan por no generar ruidos. De manera más concreta, el conjunto se comporta como un suelo flotante, aportando al forjado una reducción del ruido por impacto para cumplir las exigencias del Código Técnico de Edificación.

Por último, el suelo radiante está oculto bajo el pavimento, así puede ser una opción muy estética, ya que no interfiere a la hora de colocar muebles o diseñar espacios diáfanos.  De hecho, gracias al suelo radiante, podemos ganar hasta un 3-5% de espacio útil en nuestro comedor o habitaciones.

  • Eficiencia energética

Tanto el suelo radiante como la aerotermia se consideran sistemas muy eficientes. Si, además, conectamos el suelo radiante a un generador de bomba de calor aerotérmica y dimensionamos el sistema para trabajar a baja temperatura en calefacción, esta eficiencia se verá duplicada. 

Un ejemplo: para impulsar el agua caliente en un sistema convencional de radiadores y caldera en invierno (calefacción), tendremos que subir la temperatura de fluido a 60-80 °C; con el suelo radiante y la aerotermia, con 30-50 °C será suficiente.

En cuanto al rendimiento, las calderas de condensación mantienen valores altos, cercanos al 95-100%, mientras las bombas de calor por aerotermia pueden ofrecer un rendimiento medio estacional del 230-250%. Esto quiere decir que producen mucha más energía de la que consumen, lo que facilita la implementación de estrategias de ahorro.  

Por eso, aunque la combinación de suelo radiante y aerotermia supone una mayor inversión económica inmediata, el ahorro de energía en toda la instalación es elevado, lo que garantiza la amortización a corto/medio plazo.

  • Sistema integral

Encontrar sistemas de climatización integrales es una prioridad, y la combinación de suelo radiante y calefacción nos ayuda a conseguir este objetivo. 

Las bombas de calor por aerotermia impulsan agua caliente durante el invierno y agua fría durante el verano, obteniendo calefacción y refrigeración sin necesidad de instalar ningún equipo adicional.

Aun así, los expertos recomiendan usar el suelo refrigerante únicamente en zonas con baja humedad, para evitar el riesgo de condensaciones sobre el pavimento.

  • 100% limpio: cero contaminación, cero residuos 

Las bombas de calor por aerotermia se consideran una energía renovable. La reducción del consumo de energía de combustible fósil respecto a otras opciones, como el suelo radiante con caldera de gas, es total. Además, el sistema no produce residuos ni emisiones CO₂, considerándose 100% limpio. 
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