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Los sistemas de climatización son una de las principales fuentes de consumo energético: según cifras del Eurostat sobre Consumos del Sector Residencial en España recopiladas por el IDAE, los hogares españoles destinamos como media un 47% de la energía que consumimos en servicios a la calefacción.

Este consumo disminuye ligeramente en las zonas Atlántica y Mediterránea (40,1 y 40,9% respectivamente), y es algo más elevado en las regiones continentales (55,3%). El porcentaje de  energía que gastamos en calefacción también es diferente en pisos (34%) y en viviendas unifamiliares (66,5%).

Tipos de calefacción

Encontrar la mejor opción para calentar nuestra vivienda es una necesidad real, y merece la pena invertir tiempo para hacerlo de manera inteligente: piensa que instalar un sistema de calefacción eficiente es una inversión importante que te permitirá reducir tu consumo energético y ahorrar dinero en tus facturas.

El primer paso es elegir el sistema de calefacción que te aporte mayor confort y eficiencia. Los más importantes son:

  • Calefacción eléctrica. Funciona mediante radiadores eléctricos y es una opción recomendada para segundas residencias o para viviendas de uso discontinuo. El principal contra de la calefacción eléctrica es que, aunque existen modelos de bajo consumo, su uso elevado puede disparar tus facturas de la luz en invierno.
  • Calefacción por suelo radiante. En este caso, se instala en el suelo un sistema de tuberías por las que circula agua caliente: el calor se transmite a través del intercambio del calor del pavimento y pasa al ambiente, calentando las estancias. Este sistema puede ser recomendable para viviendas más amplias.
  • Calefacción por gas. La calefacción por gas es uno de los sistemas más habituales en pisos y viviendas, tanto de obra nueva como antiguas. El sistema produce agua caliente gracias a la combustión de un gas, y esta viaja a través de un circuito cerrado de tuberías, finalizando en un emisor (por ejemplo, un radiador). La calefacción por gas es habitual en lugares con necesidad continua de calefacción, como pueden ser zonas geográficas más frías o con inviernos severos. Hoy en día las calderas de condensación y las calderas bajo NOx permiten un aprovechamiento energético elevado, proporcionando eficiencia y reduciendo los gases emitidos a la atmósfera.
  • Bomba de calor. La bomba de calor es una de las alternativas de calefacción más destacadas por su elevada eficiencia energética. Su funcionamiento se basa en la termodinámica y permite transportar la energía de un ambiente a otro en forma de calor. La aerotermia «atrapa» la energía de una fuente gratuita (calor contenido en el ambiente exterior) y no produce residuos (no hay procesos de combustión), siendo un sistema limpio y respetuoso con el ambiente. Además, las bombas de calor de aerotermia pueden generar hasta 5 veces más energía de la que consumen, aunque su eficiencia baja con temperaturas externas bajas.

Las bombas de calor y las calderas de condensación son dos de los sistemas de calefacción que más han crecido en los últimos años por su eficiencia y por la posibilidad de obtener, con un mismo sistema, calefacción y A.C.S.

Pero, ¿qué opción es más recomendable?

Bomba de calor vs. calefacción por gas: qué tener en cuenta

Elegir una bomba de calor o una calefacción por gas depende de muchos factores, entre ellos la climatología de tu zona geográfica o las características tu vivienda.

La fuente energética también puede ayudarte a tomar esta decisión: los combustibles fósiles irán cayendo en desuso para conseguir los objetivos de descarbonización planteados por la UE, por lo que las bombas de calor por aerotermia se perfilan como una buena alternativa a largo plazo, ya que son limpias y respetuosas con el entorno.

Otra cuestión que debes tener en cuenta antes de elegir una bomba de calor o una calefacción por gas es la instalación y la inversión económica que debes realizar.

Las bombas de calor son más fáciles de instalar, aunque el coste del equipo y de sus componentes es mayor; en el caso de las calderas de gas para calefacción, la instalación es algo más compleja, pero su precio es más bajo.

Si quieres valorar su rendimiento, a priori el de las bombas de calor es mayor. Sin embargo, a diferencia de estas, las calderas de gas no dependen de la temperatura del ambiente para funcionar (las bombas de calor por aerotermia no pueden funcionar a pleno rendimiento con temperaturas exteriores por debajo de 7º C).

Para terminar, al comparar bomba de calor y calefacción por gas, conviene que tengas en cuenta otro aspecto importante: el mantenimiento.

Cuando compramos un equipo de climatización, la idea es aprovecharlo durante muchos años y que su mantenimiento sea sencillo. La vida útil de la bomba de calor es prolongada, mientras que la duración de la calefacción por gas es más corta, ya que las calderas suelen necesitar reajustes con el tiempo. Además, las calderas de gas necesitan un mantenimiento periódico realizado por un profesional.

¿Buscas un sistema de climatización para tu vivienda? Contacta con nosotros.

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