En Ahorro de Energía

Conseguir un futuro sostenible pasa por trabajar en el presente para garantizar a las generaciones del mañana servicios básicos, igualdad de oportunidades y un medio ambiente protegido.

Sin embargo, como ya sabemos, nuestro planeta tiene unos recursos limitados, y muchos de ellos están prácticamente agotados.

Por eso, la sostenibilidad de la humanidad pasa la “economización” de dichos recursos, es decir, por utilizarlos de manera consciente, cubriendo las necesidades primarias en primer lugar y las secundarias después. Solo de esta forma podemos conseguir ser una sociedad sostenible que atienda a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para hacerse cargo de sus propias necesidades.

El economista y ecologista estadounidense Herman Daly amplió esta definición genérica al hablar de la sociedad sostenible como aquella en la que los recursos “no se utilizan a un ritmo superior al de su ritmo de regeneración” y en la que “no se emiten contaminantes a un ritmo superior al que el sistema natural es capaz de absorber o neutralizar”.

Según esta idea, para que una sociedad sea considerada sostenible, los recursos naturales no renovables se deben utilizar a un ritmo más bajo respecto al ritmo al que el capital humano puede reemplazarlos.

Características de una sociedad sostenible

Una sociedad sostenible se asienta en estos tres principios básicos:

  • Los recursos del planeta son limitados.
  • Los seres humanos somos parte de la naturaleza.
  • Los seres humanos debemos respetar el entorno.

Así, una sociedad sostenible se caracterizará por la justicia social, la paz, la protección de los sistemas y recursos naturales, el desarrollo común y la toma de decisiones por medios justos y democráticos.

De la misma forma, cualquier sociedad que aspire a ser sostenible también se caracteriza por:

  • La búsqueda del equilibrio entre el desarrollo y el bienestar.
  • El acceso a recursos públicos básicos para todos los ciudadanos.
  • El desarrollo de acciones de renovación urbana. Esto implica la adaptación del espacio urbano, pero también la conservación del patrimonio cultural, que debe incorporarse a la ciudad moderna. De hecho, la sociedad sostenible es integradora, no jerárquica o excluyente.
  • La reducción del consumo, gracias a valores como la conservación o el consumo consciente.
  • El reciclaje. Una sociedad sostenible debe ser consciente de la importancia del reciclaje y de sus ventajas como un sistema de ahorro energético que evita la polución, ayuda a proteger hábitats y permite conservar recursos.
  • La reducción del C02. Posiblemente, este es uno de los indicadores más significativos a la hora de valorar el compromiso medioambiental de una sociedad. La reducción de CO2 se consigue gracias al uso de energías renovables, al desarrollo de alternativas eficientes de transporte público y al ahorro energético gracias a la construcción de edificios y viviendas de consumo nulo o casi nulo, es decir, con una demanda energética muy baja.

Eficiencia energética: la sostenibilidad al alcance de nuestra mano

Un gesto aparentemente pequeño como cambiar nuestra calefacción o nuestro aire acondicionado por uno equipo que consuma menos energía, o apostar por sistemas para ahorrar A.C.S en la vivienda más eficientes (los termos eléctricos de última generación con funciones inteligentes), es fundamental para conseguir que la sociedad sea más sostenible.

De hecho, este es un compromiso que cada uno de nosotros debe asumir como propio y que podemos aplicar, entre otras cosas, a nuestra vivienda.

Para ello, debemos tener en cuenta el concepto de eficiencia energética, ya que es una de las vías con mayor potencial para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

La mejor opción para distinguir los productos eficientes es fijarse en su etiqueta energética. La incorporación de esta etiqueta es obligatoria, y conviene decantarse por aquellos sistemas más próximos a la letra A o superiores (A+, A++, A+++), porque son los que mayor eficiencia y, por ende, garantizan un menor consumo de energía.

Por supuesto, reducir el consumo energético de un edificio no solo implica cambiar sus instalaciones de climatización o sus electrodomésticos. El primer paso es disponer de un aislamiento térmico adecuado que consiga evitar pérdidas de calor o frío innecesarias.

Otras cosas que pueden ayudarnos a reducir el consumo energético de nuestra vivienda y que son propias de los edificios de consumo casi nulo son la ventilación forzada, la incorporación de energías renovables (aerotermia, estufas de biomasa, energía solar térmica y fotovoltaica, etc.) o la conectividad de todos los sistemas para un control de los sistemas de calefacción y climatización.

Junkers Bosch, marca de la división de Bosch Termotecnia perteneciente al Grupo Bosch, está firmemente comprometida con la sostenibilidad y la protección del entorno natural para conseguir una sociedad sostenible. Por eso, apostamos por la búsqueda de nuevas tecnologías que nos ayuden a desarrollar productos que cumplan los máximos estándares de fabricación, eficiencia y calidad.

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