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Controlar la humedad ambiental es esencial para nuestro confort. 

Además de ser incómodo, un exceso de humedad en espacios cerrados puede repercutir en nuestra salud, pues es el «caldo de cultivo» perfecto para la generación y proliferación de hongos, mohos y ácaros, y se asocia con la aparición de alergias, resfriados y dolores, siendo especialmente perjudicial para personas asmáticas o con problemas respiratorios. 

El exceso de humedad también afecta a la vivienda: a nivel estético,  las manchas, olores y pintura desconchada causados por este motivo tienen mala presencia, y a nivel estructural las paredes con humedad pierden hasta el 50 % de su poder de carga.

En esta misma línea, una humedad ambiental elevada dificulta calentar una casa haciendo que sea más fría y húmeda, algo que puede disparar el gasto en calefacción.

¿Qué es la humedad relativa? 

La humedad ambiental es lo que técnicamente se conoce como «humedad relativa«. Este concepto hace referencia a la cantidad de vapor de agua presente en el aire y que se expresa como un porcentaje de la cantidad necesaria para su saturación a la misma temperatura. 

La humedad relativa de un lugar varía en función de si el clima es más templado y húmedo, o más frío y seco. En España, la media de la humedad relativa anual oscila entre el 75% y el 80% en zonas costeras atlántica y cantábrica, y alrededor del 70% en la parte mediterránea. En las regiones del interior, es mucho más baja. 

Algunas características de la vivienda (aislamiento, estructura, antigüedad, materiales, etc.) también aumentan el riesgo de aparición de humedades y, con ello, el porcentaje de humedad ambiental. 

Una humedad relativa entre el 40 y el 60 % garantiza una buena calidad del aire. Estos valores ayudarán a que tu hogar se sienta fresco en verano y cálido en invierno.

Lo ideal es que, durante el invierno, la humedad relativa ronde el 40% para evitar la condensación en las ventanas. En verano, este porcentaje tiene más rango de variabilidad (entre el 30 y el 45%). 

La pregunta es: ¿cómo se mide la humedad en el hogar? 

Cómo medir la humedad ambiental en casa

La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua presente en el aire, por lo que puede ir del 0% (aire completamente seco) al 100% (aire completamente saturado). 

La fórmula matemática para hacer este cálculo es HR = 100 * E (Td) / E (T), entendiendo HR como la humedad relativa [expresada en %] y E (Td) como la presión de vapor saturado en el punto de rocío Td (expresada en g/(m^3)).

También podemos dividir la masa de vapor presente en el aire entre la máxima masa de vapor que puede contener y, después, multiplicar esta cifra por 100. 

De manera más práctica, la humedad relativa del aire se mide con un higrómetro. Esta herramienta tiene una pantalla donde se indica el porcentaje de vapor de agua presente en el aire. 

Si el higrómetro marca el 100 %, el aire está saturado. Esto quiere decir que, a esta temperatura, en el aire no cabe más agua. En estos casos, el cuerpo humano no puede transpirar y la sensación de calor puede llegar a ser asfixiante. 

Para medir la humedad con un higrómetro debes colocar este aparato en un punto de la vivienda con temperatura constante y similar al del resto de la habitación ( por ejemplo, no debemos ponerlo al lado de la ventana ).

Cuánto más alta sea la temperatura del punto de rocío, mayor será la humedad ambiental.

Cómo controlar la humedad relativa en el hogar

La ventilación es fundamental para controlar la humedad en interiores. También debemos revisar los puntos susceptibles a la aparición de humedades por condensación, y solucionar problemas de fugas de agua, filtraciones o capilaridad. 

Para garantizar una mayor calidad del aire, podemos usar humidificadores o deshumidificadores (los primeros mantienen los niveles de humedad y los segundos los reducen) o recuperadores de calor. 

Estos últimos son equipos de ventilación domésticos que ahorran energía mediante el tratamiento del aire gracias a un proceso de renovación que también ayuda a controlar la humedad. 

Lo que hace un recuperador de calor es, básicamente, utilizar el aire caliente viciado y que se expulsa al exterior para calentar el aire frío entrante, de manera que el aire que entra en la vivienda no enfría  la estancia. 

En el verano se produce el efecto contrario: el recuperador de calor usa el aire frío del interior generado por el aire acondicionado para enfriar el aire entrante. 

De esta manera, tanto la calefacción como el aire acondicionado pueden funcionar a menor potencia para alcanzar la temperatura adecuada. 

Una de las ventajas de nuestros recuperadores de calor es que llevan un sensor de humedad integrado para garantizar las mejores condiciones ambientales. Además, tienen clasificación energética A, por lo que el ahorro está garantizado.

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