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Nuestra casa es un refugio, el lugar donde descansamos y nos relajamos, pero también un espacio para las tareas domésticas y, en muchas ocasiones, incluso nuestra oficina. 

Por eso, es muy importante que las viviendas sean confortables y que nos proporcionen el bienestar necesario para el desarrollo de nuestras actividades cotidianas, es importante el confort térmico

¿Qué es el confort térmico?

El concepto confort térmico hace referencia, de forma genérica, a la sensación de satisfacción de las personas respecto al ambiente térmico que las rodea.

Su definición oficial está recogida y desarrollada en la norma ISO 7730 como «Esa condición de mente en la que se expresa la satisfacción con el ambiente térmico». 

Dicho de otra forma, el confort térmico es la temperatura a la que no tenemos sensación de frío ni de calor, algo fundamental a la hora de diseñar los sistemas de climatización de cualquier vivienda.

¿Por qué es importante el confort térmico? 

El cuerpo humano necesita energía para efectuar procesos bioquímicos básicos relacionados con la formación de tejidos, el trabajo muscular o la transmisión de señales nerviosas. 

De hecho, consumimos energía constantemente y sin darnos cuenta: cuando hacemos deporte o cuando realizamos un trabajo físico, pero también cuando andamos, cuando estamos de pie, cuando estamos sentados e incluso cuando dormimos.

Para funcionar de manera adecuada, el cuerpo humano debe mantener en su núcleo interno a una temperatura próxima a los 37 °C, independientemente de las condiciones ambientales que lo rodean. 

Si una persona es capaz de conservar esta temperatura sin hacer ningún esfuerzo fisiológico extra, se encuentra en lo que se conoce como estado de confort térmico

El confort térmico suele pasar desapercibido porque, normalmente, tomamos conciencia de la temperatura que nos rodea cuando ocurre todo lo contrario. Es decir, cuando tenemos frío o calor, y estamos en una situación que podríamos denominar de «disconfort térmico«. 

De manera aislada, el disconfort térmico ocasiona incomodidad. Sin embargo, cuando se prolonga en el tiempo de manera intensa, puede generar problemas relacionados con la falta de descanso y/o con la alteración de los ciclos de actividad.

¿Cuál es la temperatura de confort en casa?

La temperatura adecuada para conseguir el confort térmico en el hogar es variable. 

Para empezar, hay personas que son más frioleras que otras. 

Otros aspectos que pueden condicionar la temperatura en casa son: 

  • Tipo de vivienda y distribución.
  • Número de personas que vivan en la casa.
  • Sistemas de calefacción y climatización.
  • Aislamiento térmico.
  • Zona geográfica.

La temperatura de confort también está sujeta a otro factor importante: la estación del año, asociada, a su vez, a la temperatura exterior y la humedad relativa.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura ideal de una casa para el verano debe estar entre 25 y 26 °C. 

Puede parecer una temperatura un poco elevada, pero cuando el cuerpo se aclimata a ella de manera continua, es agradable. Además, en verano vestimos con tejidos más ligeros.

En todo caso, piensa que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de la casa debe ser de unos 6-12 grados aproximadamente, lo que te ayudará a hacerte una idea.

Respecto al invierno, las indicaciones del IDAE sitúan la temperatura en el interior de la vivienda entre los 21-23 °C por el día y alrededor de 17 °C por la noche, aunque en zonas muy frías o de montaña se puede optar por un par de grados más.

En estos casos, para conseguir la temperatura de confort, también debemos ajustar la humedad relativa en torno al 40 %-50 % (nunca por debajo del 20 % y nunca por encima del 70 % dentro de casa).

Por último, y no menos importante, la temperatura recomendada para tu hogar estará condicionada por presencia de niños o ancianos. En el primer caso, la temperatura ideal se sitúa entre los 22 y los 24 grados de día y los 18 y 20 grados de noche. 

Trucos para mejorar el confort térmico en el hogar

Aunque hay factores que escapan a nuestro control porque son intrínsecos a cada persona, como el metabolismo o el tipo de ropa que llevemos puesta, programar los sistemas de calefacción o aire acondicionado es la mejor fórmula para alcanzar el confort térmico en el interior de la vivienda. 

También conviene contar con un sistema de climatización eficiente y que distribuya la temperatura de forma homogénea por todo el hogar. 

Revisar los cerramientos, especialmente puertas y ventanas, y la estanqueidad de las juntas es otro factor fundamental a la hora de proteger el hogar frente a las corrientes de aire y la humedad, aumentar la eficiencia, reducir los costes en climatización y, por supuesto, conseguir el confort térmico en tu vivienda.

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