En Ahorro de Energía

Cuando pensamos en eficiencia en el hogar, lo primero que nos viene a la cabeza es cómo optimizar el uso de nuestros dispositivos eléctricos e instalaciones (calefacción, aire acondicionado, agua caliente, electrodomésticos, iluminación, etc.) para reducir su consumo energético

Algunos consejos para mejorar el consumo de energía son sustituir los electrodomésticos antiguos por unos de clase energética A, cambiar las bombillas tradicionales por LED o mantener la temperatura adecuada en casa. Usar Apps para saber cuál es el gasto de luz y gas o revisar las tarifas de suministros también nos ayudará a tener un consumo energético más responsable.

Sin embargo, conseguir que nuestra vivienda sea más eficiente no solo implica reducir el consumo energético: también hay que aprovechar los recursos al máximo. 

Casas eficientes o cómo mejorar el consumo de energía en el hogar 

Las viviendas eficientes nos ayudan a ahorrar energía y son respetuosas con el medioambiente, lo que supone un beneficio para nuestro bolsillo y para nuestro entorno. 

Para conocer y mejorar la eficiencia de una casa tendremos que ver su Certificado Energético o su Certificado LEED. 

El Certificado Energético es un documento que otorga a los edificios un nivel de eficiencia (A, B, C y D) y que proporciona información sobre sus características energéticas, su consumo y las emisiones de CO2 generadas por sus instalaciones térmicas (agua caliente, calefacción, refrigeración y ventilación) en condiciones normales de funcionamiento. 

Respecto al Certificado LEED, permite valorar las innovaciones o el uso de materiales y recursos sostenibles en una construcción, además de factores relacionados con el consumo de energía como su ubicación. 

De forma genérica, podemos distinguir entre tres tipos de casas eficientes

  • Casas pasivas. Las casas pasivas o «passivhaus» aprovechan el diseño de los espacios, la orientación, la circulación del aire o la superficie acristalada para crear y mantener determinadas condiciones atmosféricas en su interior, logrando un ahorro energético del 70%- 90% respecto a las construcciones convencionales. 
  • Casas autosuficientes. Las casas autosuficientes reducen hasta un 75% las necesidades energéticas de la vivienda. El 25% de la energía restante la obtienen de energías renovables, como por ejemplo las placas solares. 
  • Casas «energía plus». Las casas plus reciben este nombre porque generan más electricidad de la que consumen gracias, en la mayoría de los casos, al uso de paneles fotovoltaicos. En algunos países, el exceso de energía producida por las placas solares puede volcarse a la red eléctrica, lo que, además de contribuir al ahorro, genera un beneficio económico para los propietarios.

¿Pensando en aumentar la eficiencia en tu vivienda? 5 consejos básicos 

Conseguir que nuestra vivienda sea más eficiente implica seguir algunos consejos para mejorar el consumo de energía en la vivienda. Entre ellos, destacan: 

  1. Diseño bioclimático. Afecta fundamentalmente a casas de nueva construcción, aunque también podemos aplicar algunos de los principios del diseño bioclimático a las reformas integrales. Básicamente, se trata de adaptar la construcción y los materiales utilizados al clima del lugar donde se encuentra la vivienda, atendiendo a aspectos como la exposición al sol, las precipitaciones o el viento. 
  1. Aislamiento térmico. De todos los consejos para mejorar el consumo de energía en el hogar, el más importante es mejorar el aislamiento de paredes, techos y ventanas. Gracias a esta mejora, la eficiencia está garantizada y el ahorro en energía puede situarse por encima del 40%.  Por otra parte, cada vez es más habitual emplear materiales sostenibles en la construcción. El tapial, los bioplásticos y la madera son los que mejores prestaciones térmicas ofrecen.
  1. Uso inteligente del espacio. Una distribución adecuada nos ayuda a ahorrar espacio y a ahorrar energía. Pongamos un ejemplo práctico: dependiendo de la ubicación y posición de las ventanas de una casa,  tendremos más luz natural y mejoraremos el consumo en iluminación y en calefacción. 
  1. Incorporación de sistemas inteligentes e instalaciones de alto rendimiento. Innovación tecnológica y eficiencia energética van de la mano. De hecho, hoy en día contamos con termostatos o sistemas inteligentes que nos permiten programar nuestro termo, nuestra caldera o nuestro aire acondicionado y, además, recopilan datos de uso y establecen patrones que pueden ser muy beneficiosos para mejorar el consumo energético en el hogar. A esto debemos sumarle el uso de instalaciones de alto rendimiento como las calderas de condensación o las bombas de calor de aerotermia, mucho más eficientes que los sistemas tradicionales y que consiguen un funcionamiento óptimo utilizando recursos mínimos.
  1. Aplicación de energías renovables. El uso de energías renovables está cada vez más extendido en el ámbito doméstico. Los paneles solares fotovoltaicos son la fuente de energía renovable más accesible, aunque también es habitual ver sistemas de energía solar térmica en casas. Además, existen pequeños generadores eólicos que, trabajando conjuntamente con algunos sistemas tradicionales, mejoran el consumo de energía en el hogar de manera considerable.
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