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Según el estudio “Análisis del consumo energético del sector residencial en España”, publicado por el IDAE, calentar la casa supone prácticamente el 50% del consumo total de energía anual en la vivienda, y casi el 46% de los hogares optan por sistemas de calefacción eléctricos.

De ellos, los acumuladores de calor son una alternativa interesante, ya que, debido a sus opciones de programación, aprovechan los momentos en que las tarifas eléctricas son más económicas (normalmente, por la noche) para cargarse y van liberando el calor durante el resto del día. 

Pero, ¿cuánto consumen los acumuladores de calor? ¿Son recomendables para todo tipo de viviendas? ¿Qué tipo de ventajas ofrecen?

Qué son y cómo funcionan los acumuladores de calor

Los acumuladores de calor son equipos que generan calor. 

Físicamente, son similares a los convectores tradicionales, aunque su funcionamiento mecánico es diferente: estos aparatos tienen en su interior unas resistencias eléctricas que calientan unos ladrillos refractarios (el llamado «núcleo del acumulador»), que es donde se almacena la temperatura para liberarse de forma progresiva calentando las estancias.

Los acumuladores de calor cuentan con aislamiento térmico que permite, por un lado, que el calor no se pierda en el proceso de carga o descarga y, por otro,  que el núcleo acumulador no supere los 90 °C, la temperatura máxima permitida por el actual Código Técnico de Edificación (CTE).

Además, estos equipos incorporan limitadores de temperatura (termostatos) y sistemas de seguridad para evitar el sobrecalentamiento. 

Tipos de acumuladores de calor 

Actualmente, podemos diferenciar entre acumuladores de calor estáticos y acumuladores de calor dinámicos.

Los acumuladores estáticos ceden la energía al entorno de manera homogénea y continua, proporcionando una temperatura constante. 

Los acumuladores de calor dinámicos, por su parte, ceden el calor en función de las demandas de los usuarios, ya que integran una capa de aislamiento y una turbina/ventilador que impulsa el aire, acelerando la transmisión de energía.

Normalmente, los segundos son más cómodos y eficientes, puesto que, mientras en los primeros podemos sufrir más pérdidas de calor (apenas el 25% del calor descargado es controlado por los habitantes), los acumuladores dinámicos tienen un termostato que permite regular la temperatura. 

¿Me interesa comprar un acumulador de calor? Tips para ahorrar energía 

Aunque la energía eléctrica es más cara que otro tipo de combustibles o recursos energéticos, los acumuladores de calor tienen algunas ventajas

Una de las más importantes es que su instalación no requiere obras (aunque tendrás que fijarlo a la pared). En este sentido, la inversión inicial es más baja que con otros sistemas de calefacción.

Algo similar ocurre con el mantenimiento de estos equipos, que es mínimo y que se limita a la limpieza superficial y al cambio de pilas de manera periódica. 

Además, no emiten gases de efecto invernadero ni humos durante su funcionamiento, por lo que se consideran sistemas de calefacción limpios.

Por último, y como hemos comentado al principio de este artículo, los acumuladores de calor nos permiten beneficiarnos de la discriminación horaria del precio de la electricidad: solo tenemos que programarlos para que funcionen cuando es más barata, y fijar los ciclos de descarga a lo largo del día.

Aun así, esta alternativa tiene algunos contras. Lo más importante es que tendremos que planificar nuestras necesidades de calefacción con cierta antelación.

Respecto a cuánto consumen los acumuladores de calor, es una cuestión relativa, ya que depende de su potencia. Para hacernos una idea, tendremos que multiplicar la potencia nominal del dispositivo (expresada en kW/h) por las horas de funcionamiento (h) y por el coste de la energía (€ por kW). 

En todo caso, algunos consejos para reducir el consumo de tus acumuladores de calor son: 

  • Elige un equipo con la potencia que realmente necesitas. Si compras un acumulador con demasiada potencia, consumirá más energía de la necesaria, con el gasto que eso implica.
  • Ubícalos en el lugar adecuado. El mejor sitio para instalar los acumuladores es el mismo que para instalar radiadores convencionales. Se recomienda que la salida de los acumuladores quede libre y que no tengan objetos delante (como por ejemplo muebles) que dificulten la distribución del calor. Además, conviene instalar este tipo de equipos en las paredes más frías. 
  • Compra un modelo que tenga termostato para  controlar la temperatura. Si es posible, te recomendamos que elijas acumuladores de calor eléctricos dinámicos y que dispongan de conectividad o de una aplicación para configurar aspectos como su encendido o apagado, o la velocidad de su ventilador. 

Los acumuladores de calor permiten ahorrar en el consumo de la calefacción aprovechando las tarifas horarias más baratas, y están recomendados para viviendas con necesidades de calefacción variables, para viviendas más antiguas y con peor aislamiento, o para viviendas que desean un calor constante y a temperatura estable durante todo el día. 
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