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Disponer de agua caliente en casa es sinónimo de confort: si el agua se considera un recurso natural imprescindible para la vida, el agua caliente juega un papel fundamental para el bienestar en el hogar. 

El agua caliente sanitaria (también llamada ACS, por sus siglas) es agua potable destinada a uso humano y que ha sido calentada para un uso sanitario (baños, duchas, etc.) y/o de limpieza (fregado de platos, suelos, etc.). 

Actualmente, disponemos de diferentes sistemas para la producción de agua caliente en la vivienda, aunque a grandes rasgos distinguimos entre sistemas por acumulación (como por ejemplo los termos eléctricos o las bombas de calor de aerotermia) y sistemas por producción instantánea (como los calentadores o las calderas).

Elegir uno u otro dependerá del tipo de vivienda y de las personas que vivan en ella. 

Ducha caliente: ¿cuáles son sus beneficios? 

Cada persona tiene una manera, un momento del día y una temperatura ideal para su aseo personal. 

Pero, ¿qué es mejor, ducharse con agua fría o con agua caliente? ¿Alguna vez te has preguntado si darte una ducha caliente tiene beneficios para tu salud

Según un artículo publicado en la revista Healthline, las duchas con agua caliente son beneficiosas siempre que el agua no esté a más de 37 grados y no duren más de 15 minutos. 

¿Por qué? Porque alargarlas o que el agua esté a temperatura más elevada implica exponer demasiado la piel, que puede irritarse, y causar daños a las células de queratina de la epidermis (la capa más externa de la piel), generando una sequedad que impide que retengan la humedad. 

Además, las altas temperaturas empeoran condiciones dérmicas como el eccema y los picores y pueden aumentar la presión sanguínea, causando problemas a las personas con presión arterial alta (hipertensión) o con enfermedades cardiovasculares.

En todo caso, teniendo lo anterior en cuenta, darnos una ducha caliente tiene muchos beneficios a nivel físico y psicológico, entre los que destacamos: 

  • Relaja los músculos 

Parece un tópico, pero funciona: tras un largo e intenso día de trabajo o practicando deporte, una ducha de agua caliente nos resulta muy relajante. ¿Quieres saber por qué? 

El agua caliente mejora la oxigenación de la sangre, acelerando la recuperación de los músculos y aliviando el dolor y el cansancio. Dicho de forma más sencilla, el agua caliente ayuda a desinflamar los músculos doloridos por el ejercicio físico o por las contracturas derivadas del estrés, especialmente en el cuello y la espalda.  

Por otra parte, el agua caliente afloja aquellos tendones y/o tejidos rígidos, ayudando a prevenir lesiones.

  • Mejora el sueño y el descanso 

Una ducha caliente tiene beneficios para el descanso, ya que predispone a tener un sueño más reparador. 

Sentirnos «limpios» física y mentalmente nos ayuda a desconectar de los problemas del día a día. Además, cuando salimos de la ducha, experimentamos una ligera disminución de la temperatura corporal que hace que el cerebro se adormezca. 

Por otra parte, algunos estudios demuestran que darnos una ducha caliente reparadora al llegar a casa disminuye los pensamientos pesimistas, calmando el cuerpo y la mente. 

  • Reduce el dolor de cabeza 

La temperatura de nuestro cuerpo tras darnos una ducha de agua caliente hace que los vasos sanguíneos se dilaten y mejora la oxigenación, lo que contribuye a hacer desaparecer las palpitaciones propias de las cefaleas, uno de los dolores de cabeza más habituales.

  • Estimula la circulación

El sistema circulatorio es el encargado de oxigenar las células y de dilatar los capilares sanguíneos, mejorando el paso de la sangre por el cuerpo. 

Si durante la ducha utilizas una esponja,  estimularás la circulación y acelerarás al sistema linfático, que es el responsable de mantener los tejidos del cuerpo en un estado más saludable. 

  • Mejora la congestión nasal 

Las duchas de agua caliente generan vapor. Este vapor ayuda a descongestionar las vías respiratorias y las fosas nasales y limpia los senos paranasales, facilitando, entre otras cosas, la eliminación de la mucosidad. 

En este sentido, una ducha caliente tiene beneficios para controlar o reducir la incómoda congestión propia de épocas como la primavera, cuando los cambios de temperatura y la estación aumentan la propensión a sufrir resfriados y alergias. 

  • Ayuda a eliminar toxinas 

Ya hemos dicho que el agua caliente mejora el funcionamiento de nuestro sistema circulatorio. Sin embargo, también abre los poros facilitando la eliminación de toxinas. 

Dicho de otra forma, al estimular el sistema linfático gracias a una ducha de agua caliente, facilitamos que nuestro cuerpo pueda drenar y expulsar desechos que ya no necesita, produciendo un efecto “detox”. 

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