En Ahorro de Energía

El gas natural es una mezcla de hidrocarburos ligeros que se encuentra, al igual que el petróleo, en yacimientos del subsuelo terrestre o marítimo. A veces está asociado al crudo y, en otras ocasiones, aparece de forma independiente.

En un porcentaje elevado, está compuesto por metano (aproximadamente el 70%) y, en menor proporción, por etano, propano, butano, pentano y algunos hidrocarburos más pesados.

Usos del gas natural

El gas natural es una de las energías primarias de utilización más reciente. Su comercialización empezó a mediados del siglo XX. Hasta entonces, el gas natural que aparecía en la mayoría de los yacimientos petrolíferos se quemaba como un residuo más debido a los problemas que planteaban su almacenamiento y transporte, y que suponían una dificultad para aprovechar su enorme potencial calorífico.

Sin embargo, la necesidad de encontrar nuevas fuentes de energía ha permitido el desarrollo de técnicas de licuefacción de gas y procedimientos de soldadura de tuberías resistentes a grandes presiones que ha resultado ser clave para la utilización de este recurso energético.

Hoy en día, el gas natural se distribuye en estado gaseoso (a través de ductos de acero y polietileno) o en estado líquido (mediante contenedores criogénicos), y es una fuente de energía moderna y versátil para industrias, comercios, residencias y vehículos.

De hecho, el gas natural es sinónimo de confort, economía, comodidad y seguridad, tomando siempre en cuenta el respeto al medio ambiente.

Desde su extracción, pasando por su transporte y combustión, el gas natural puede emplearse de forma muy racional y ahorrando costes, siendo perfectamente adecuado para las técnicas de calefacción que persiguen el ahorro energético, como por ejemplo la técnica de condensación.

¿Cómo se obtiene el gas natural?

Para extraer el gas natural de subsuelo es necesario perforar pozos a varios metros de profundidad. Como muchas veces este material aparece junto al petróleo, es habitual utilizar los pozos petrolíferos existentes para buscar y extraer este combustible. En ambos casos, se instala una carcasa de hormigón y metal en la salida del orificio, junto con una bomba de recogida.

Después de sacarlo del depósito subterráneo, el gas natural crudo se transporta hasta un punto de recogida, donde recibe un pretratamiento para eliminar el agua y los condensados. Después, es canalizado a una planta de tratamiento o bombeado a una instalación de almacenamiento subterráneo para su futura canalización y uso.

Puesto que el gas está compuesto por varios hidrocarburos, es necesario conseguir su estado más “puro” eliminando los gases ácidos por un tratamiento con aminas. Este proceso se utiliza en refinerías de petróleo, plantas petroquímicas, plantas de procesamiento de gas natural y otras industrias para eliminar los productos del azufre (como el sulfuro de hidrógeno o el dióxido de carbono de los gases) y consiste, básicamente, en la absorción del gas por soluciones químicas acuosas de amina a presión y a temperatura ambiente.

Después, se eliminan los restos de agua y de mercurio a través de carbón activado.

La última fase para obtener gas natural consiste en extraer el nitrógeno y los líquidos por destilación criogénica a baja temperatura. Esto da como resultado el gas que utilizamos en la vivienda.

Ventajas del gas natural

El gas natural es el primero de los recursos energéticos fósiles, con un impacto sobre el medio ambiente minimizado con respecto a otros combustibles fósiles, ya que en su combustión no se producen partículas sólidas ni azufre, y las emisiones de CO₂ son mínimas.

El gas natural también se considera una energía segura. Los actuales sistemas de calefacción y agua caliente a gas ofrecen un alto nivel de seguridad, ya que cada aparato está sometido a estrictos procedimientos de homologación europeos. Además, el gas natural seguirá estando disponible en cantidades suficientes durante muchas décadas.

En el caso de las viviendas de nueva construcción en ciudades, la gran mayoría están conectadas a la red de gas. Incluso sin tener que realizar grandes modificaciones en el edificio, en caso de no estar conectado a la red de gas, se pueden aprovechar las ventajas de este recurso energético, empleando aparatos de calefacción y calentadores de agua preparados para su funcionamiento con gas, gases licuados, butano o propano, envasados en botellas, o incluso distribuidos y almacenados en pequeños tanques. Su instalador de calefacción le informará con mucho gusto.

A modo de resumen, las principales ventajas del gas natural como fuente de energía son:

  • Alto poder calorífico.
  • Emisiones de CO₂ bajas.
  • Comodidad.
  • Limpieza.
  • Versatilidad para usos domésticos e industriales.

¿Qué es el gas propano? ¿En qué se diferencia del gas natural?

El propano es un gas incoloro e inodoro, extraído del petróleo y que se utiliza como combustible doméstico e industrial.

Se obtiene a partir de procedimientos petroquímicos y del gas natural, por lo que podríamos decir que es un derivado de este, aunque más contaminante y con un mayor poder calorífico.

El gas propano es una opción energética para quienes tienen una necesidad de consumo de gas más intenso, particularmente en las áreas de servicios como restaurantes u hoteles. Este tipo de gas proporciona bajos costes de mantenimiento. El gas natural permite su uso para calefacción (central o por suelo radiante) o producción de agua caliente con calderas o calentadores, y de cocina (estufa, horno, parrilla, equipos de Catering).

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