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La reparación de calderas puede darnos mucho que hablar.

De hecho, arreglar una caldera es una de las averías domésticas más incómodas: aunque la reparación o sustitución del aparato no suele llevar mucho tiempo, no tener agua caliente o que la calefacción no funcione afecta directamente al disfrute y la comodidad en nuestro hogar, especialmente en inverno.

Mi caldera no funciona, ¿qué puedo hacer?

Una caldera en mal estado es un riesgo para la vivienda.

Por eso es importante prevenir averías y evitar las fugas de gas y las malas combustiones. Aún así, y como todos los electrodomésticos, las calderas pueden estropearse por multitud de circunstancias.

Uno de los problemas más habituales es que el aparato no se encienda, es decir, que no arranque.

En este caso, antes de llamar al servicio técnico oficial, puedes realizar algunas pequeñas comprobaciones:

  1. La primera es que la caldera esté bien conectada a la corriente eléctrica.
  2. La segunda, que el conducto de gas esté en buen estado, es decir, que esté perfectamente conectado y que no tenga fisuras o roturas.
  3. En tercer lugar, hay que cercionarse de que la llave de paso del gas  está abierta.

Si todo está conectado y correcto, intenta apagar y encender tu caldera para comprobar en pantalla o  en un manómetro el nivel de presión (expresada en bares) y la temperatura (en Cº).

Lo ideal es que la presión esté entre 1,2 y 1,5 bares. También puede darse el caso de que la pantalla parpadee o que nos muestre un piloto o código. Si tenemos el manual de instrucciones de la caldera, podemos saber cuál es el error.

¿Quiere decir eso que podremos arreglar la caldera nosotros mismos? En la mayoría de los casos, no.

Piensa que las calderas funcionan con gas, un elemento cuya manipulación incorrecta puede desencadenar nuevas averías, mucho más graves y peligrosas.

Si la avería persiste tras hacer esas tres pequeñas comprobaciones rutinarias, se recomienda apagar la caldera, desenchufarla y ponerse en contacto con un servicio técnico oficial o con un técnico cualificado para la reparación de calderas.

Reparación de calderas: averías más comunes y puesta a punto de tu aparato

Falta de gas

La falta de gas puede estar originada por múltiples motivos, desde una fuga hasta problemas en la instalación que hacen que el gas no llegue al quemador y que la caldera arranque.

El técnico, en este caso, comprobará que todas las llaves de gas están abiertas, que el contador funciona y que el gas llega al domicilio.

Presión insuficiente

La presión debe situarse entre 1,2 y 1,5 bares, aunque una calefacción encendida puede llegar a los 2 bares. Si no se sitúa en este margen, la caldera no se encederá o no llegará a la temperatura que queremos.

Tras ver la presión, el operario del servicio técnico oficial experto en la reparación de calderas comprobará dos aspectos: si  es baja, que las uniones en radiadores, tuberías y purgadores estén bien y el sensor está encendido; si la presión es alta, que la válvula de seguridad funciona.

Tras la reparación, pondrá la caldera a punto con la presión correcta.

Bloqueo de la bomba de circulación

En este caso, el problema puede estar originado por defectos en el cableado o porque el sensor de la caldera está estropeado.

Este problema es grave y únicamente un experto en reparación de calderas puede desbloquear la bomba.

Salida de humos obstruida

Cuando el monóxido de carbono de la caldera no se evacua correctamente, ésta se bloquea para proteger al hogar de los gases tóxicos.

Normalmente, este error aparece como grave en pantalla y la caldera directamente no se enciende. Un técnico cualificado deberá desmontar la salida de humos y limpiarla o cambiarla para garantizar una evacuación segura.

¿Cubre mi seguro las reparaciones de la caldera?

Por supuesto, depende de cada caso.

Por norma general, la aseguradoras cubren daños como rotura de cristales, averías de sanitarios, fugas de agua y daños derivados de incendios, explosiones o fenómenos atmosféricos.

En ocasiones, y como cobertura complementaria, también la reparación de algunos electrodomésticos o la indemnización monetaria si éstos no pueden arreglarse.

En el caso de las calderas, las aseguradoras suelen responsabilizarse de los daños ocasionados por las roturas, aunque no garantizan la reparación. Eso sí, si la caldera está en garantía, la reparación o sustitución serán gratuitas según condiciones del fabricante.

¿Y si el producto ya no está en garantía?

Lo mejor, para evitar gastos imprevistos, es contratar un  servicio de mantenimiento como el que ofrecen las calderas Junkers.

Además de aportar la garantía del fabricante y la reparación de calderas por un servicio técnico oficial, también tendrás otros beneficios como la utilización de recambios originales. Todo ventajas para tener tu caldera siempre a punto.

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